Lo prohibido tiene un atractivo que te hace irresistible.
Tal vez sea el peligro, o tal vez sean tus labios.
El deslizar de mi boca sobre tu delgado y frío cuerpo.
Encender el inicio de tus dedos con mi aliento.
Tu cuerpo recorrer como un elegante escalofrío ardiente.
Te consumo y espiro hasta la última de tus caricias.
Impregna tu olor de la tranquilidad entre mi pelo.
Aguanta. Solo te pido un rato más entre mis dedos.
Te llevas contigo lo peor de mí, y me dejas lo mejor de ti.
Tú, que me haces revivir mientras me consumes la vida.

















