Solo se me ocurre una palabra: injusta. La vida es muy injusta.
¿Por qué, joder? ¿Por qué ella? Tan buena, tan noble, tan cariñosa, tan joven y tan rápido todo. Se ha ido de forma tan repentina como el brillar de un relámpago en la oscuridad, el mismo que me ha partido el alma en dos mitades y las ha consumido en cenizas.
Sola, estaba sola. El final que menos se merecía. La pena, el dolor y la fatiga se la han llevado con billete de ida, pero no de vuelta.
Pero nunca nadie te sustituirá y jamás, escúchame Lasy desde donde quieras que estés, jamás te olvidaré. Si no puedes seguir paseando a mi lado como fiel compañera, pasearás conmigo en mi corazón como amiga inolvidable.