Es una pena la de personas que quedan en el olvido sin motivo alguno.
Van pasando los días y con ellos las personas con las que poco a poco se ha ido enfriando la relación por culpa de la fría distancia y han pasado de ser amigos a ser conocidos.
Pero es que si en la amistad se sufre la distancia no os quiero ni contar en el amor. Por cada metro una lágrima, por cada kilómetro una tortura. Sí es cierto que hoy en día tener contacto con una persona es tan fácil como llamar a unas cifras, pero es que no poder tener entre las manos ese rostro, mirar esos ojos y besar esa boca es el mayor de los martirios.
Solo añadir que si se quiere, se puede, porque un corazón ilusionado no entiende de cinco continentes por siete mares separados.
