Hoy en día no se puede tener ningún secreto en esta "Aldea global" como lo llaman los profesionales, y sinceramente, me gusta que haya facilidad de comunicación pero me asquea la falta de privacidad. Y claro, cuando se junta lo reservada que soy y la ausencia de intimidad se forma un cóctel molotov que al explotar deja visible una vía de escape de mis tormentos diarios para soñar una bella y consoladora fantasía artificial.

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