Cansancio, me flaquean las piernas ya y mis hombros no aguantan más presión. No entiendo por qué los dificultades se ciñen conmigo, y no es por hacerme la débil ni querer dar pena, pero desgraciadamente las cargas que llevo son de 30 años, 40 quizás, no de 15. La inmadurez para mí no existe, ese paso me lo salté y sinceramente me gustaría ser ahora mismo más imprudente y cabra loca; eso significaría que no han sido tantos los palos recibidos.
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