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jueves, 8 de diciembre de 2016

Autocomplacencia

Incontinencia de consciencia
consciente de la potencia
e impotente ante la evidencia
de la evidente somnolencia,
solemne de la ausencia
que ausenta la abstinencia
que abstiene la frecuencia
de frecuente decadencia,
decadente de paciencia
y paciente de latencia
que late ya por inercia 
con inerte sapiencia,
sabiendo de la existencia
de la inexistente esencia
de esencial transparencia
transparentando la dolencia,
de la dolorosa inocencia
de una inocente carencia
con carente benevolencia
en lo benévolo de la violencia,
y violenta incoherencia
de incoherente inteligencia
e inteligente malevolencia.


martes, 29 de noviembre de 2016

Final cerrado

Nuestras miradas se encontraron entre tanta gente
ven
siendo un día cualquiera, fue totalmente diferente
ven
pues de lo que te iba a decir no era yo consciente
ven
dejaste todo y
viniste.

Se nos metió en el ojo la mota de polvo del futuro
paremos
nos cegó, pero seguimos, aun viéndolo todo oscuro
paremos
Corrimos, volamos y nos dimos contra un muro
paremos
solté y
paramos.

Novata en esto de olvidar me creí una experta
vuelve
por si acaso había dejado la puerta entreabierta
vuelve
y la sospecha de lo inacabado resultó ser cierta
vuelve
te esperé y
volviste.

El muro se encuentra en frente nuestra de nuevo
saltemos
pero con solo mirarte a los ojos sé que me atrevo
saltemos
pues solo tu presencia desvanece todo el miedo
saltemos 
cogemos impulso y
caímos.

viernes, 28 de octubre de 2016

El orden de los sentimientos sí altera el producto.

A pesar de mi corta edad ya he aprendido una de las mayores lecciones de la vida; la diferencia entre creer estar enamorada y estar enamorada. Parecen conceptos iguales, pero no lo son, se diferencian por unos detalles simples, pero cruciales.

Si crees estar enamorada cuentas los días, minutos y segundos que pasáis juntos, y si estás enamorada pierdes la noción del tiempo.
Cuando crees estar enamorada buscas los momentos oportunos y cuando estás enamorada resulta que todos los momentos lo son.
Si crees estar enamorada haces cosas que inciten a tus sentimientos a despertar, mientras que si estás enamorada son los sentimientos los que te incitan a ti.
Cuando crees estar enamorada te cuesta decir un "te quiero", y cuando estás enamorada te cuesta callarlos.
Si crees estar enamorada seguís caminos ya hechos por otros, pero si estás enamorada sois la guía de quien cree estarlo.
Cuando crees estar enamorada lo que buscas es la tranquilidad, pero cuando estás enamorada lo único que encuentras es la locura.
Si crees estar enamorada piensas, si estás enamorada vuelas.
Cuando crees estar enamorada tu mente lidera a tu corazón, y cuando estás enamorada tu corazón mantiene maniatada a tu mente. 
Si crees estar enamorada le puedes besar, mirar y acariciar, pero no llegas a entender el lenguaje que solo si estás enamorada puedes descifrar.
Cuando crees estar enamorada te abraza y acortáis la distancia entre vosotros, pero cuando estás enamorada te abraza y os fundís en uno.
Si crees estar enamorada le ayudas a levantarse, pero si estás enamorada os levantáis juntos.
Cuando crees estar enamorada quieres ver el mundo entero con él, pero cuando estás enamorada ves el mundo entero en sus ojos.
Si crees estar enamorada os vais distanciando a medida que surgen los problemas, pero si estás enamorada os unís más ante las adversidades.
Cuando crees estar enamorada te lo repites hasta la saciedad para convencerte de ello, pero cuando estás enamorada basta con tu latir para saberlo.
Si crees estar enamorada hablas, si estás enamorada suspiras.




Creer estar enamorada es algo que construyes tú y estar enamorada es algo que te construye a ti.






miércoles, 20 de julio de 2016

Nota de reencuentro

¿Cuándo fue que ya no me querías?
¿Cuándo fue que nos separamos?
¿Cuándo fue que me olvidaste?

Fue un día de mayo con la primavera en apogeo y el verano ya dejándose entrever.

Sí, lo recuerdo. Todo marchaba bien; éramos felices, hacíamos la pareja perfecta y parecía que jamás nada ni nadie nos iba a separar.

Pero sucedió; nos separamos.

De madrugada me diste la noticia. No me lo creí. Entre risas y bromas, sin ser consciente de lo inminente y mortal que era la ruptura.

Me pusiste las cartas sobre la mesa y acepté jugar sin la previa y necesaria lectura de las condiciones de juego.

Aposté y perdí.
Te aposté y te perdí.

No fue hasta que te alejaste de mí. No fue hasta que te llamé y me respondió el silencio. No fue hasta que sentí el vacío en mi interior. No fue hasta que vi tu nota de despedida.

"Sigue sin mí, yo me quedo aquí de por vida."

Aunque, ya con la preocupación entre los dientes, pensaba que no me serías imprescindible para mantener el rumbo.

Jamás me había perdido de esta forma.

Me dejaste un vacío insaciable que ni la soledad ni el arrepentimiento ni el recuerdo consiguieron llenar.

Pero qué pretendo hallar en la nada.

Se me marchita la vida. El contador de la felicidad se me paró en aquel momento y aun no ha retomado la suma de ventura.

Me surgen mil dudas, pero si me lees, por favor, solo contéstame a una pregunta más;

Alma, ¿dónde estás?

lunes, 30 de mayo de 2016

La bohemia hecha barrio.


Querido Albaycín;
la joya de la ciudad zirí
de la mano del Realejo
y del Sacromonte no muy lejos.

Querido Albaycín;
en ti me quiero fundir
teñirme del rubio de tu sol
y ahogar en Alhambra al dolor.


Querido Albaycín;
enamorada vivo de ti
de tus callejones torcidos
y tus miradores escondidos.

Querido Albayzín;
cuántas veces me perdí
y cuántas he descubierto
palmas y guitarras en concierto.

Querido Albaycín;
regalas inspiración sinfín
adormeces la duda inquieta
y aflojas la soga que aprieta.

Querido Albaycín;
enigmático cuando te conocí
sumirme en tu halo de misterio
fue el más deseado cautiverio.

Querido Albaycín;

la envidia de Roma o París
pues ninguna posee el lujo
de tu único e indómito embrujo.

Querido Albaycín;

no hay quien mande sobre ti
sin patria, raza ni religión
ilusoria y anárquica definición.

Querido Albaycín;

me eres imposible de describir
y si alguno piensa que exagero
cuando venga y lo vea ya hablaremos.






domingo, 22 de mayo de 2016

A la espera del día.

Tal vez algún día me abandone este vacío, esta pena y este dolor que tienen a mi alma encadenada, torturada, ensangrentada y exánime.
Llegará el día en el que me quede sin horquillas para forzar la cerradura de la puerta de lo que pudo haber sido y, tal vez, sea entonces cuando deje de llamar a un pasado que echó el cerrojo.
Habrá algún día en el que sea capaz de caminar por un senda nueva de final desconocido sin miedo al cómo, cuándo y con quién la cruzaré.
Un día vendrá aquello capaz de alcanzar al ojo del huracán de mi vida, calmarlo y cesar así los destrozos que causa con su paso por parajes vírgenes, bellos, hermosos y llenos de paz.
También llegará del día en el que deje de dar vueltas en círculos, acabando en el mismo sitio exhausta y acompañada por la sombra de la que huía.
Y espero poder conocer al día en el que sea capaz de mirar, sonreír, acariciar, besar y amar sin romper las suturas de las cicatrices tatuadas en mi alma.


Tal vez algún día, pero aun ni la silueta de esa deseada serendipia atisbo.