Las cenizas del pasado
y las ascuas del recuerdo
con el aire alzan el vuelo,
como un cuchillo afilado
directas a fundir hielo
de un corazón escarchado
por un desamor extremo.
Con su orgullo pobre abatido
lágrimas bañan el lodo
las fuerzas ya sin aplomo
en tristeza redimido
ni bronce, ni plata, ni oro,
del tesoro fue olvido,
del más miserable modo.
Ahora, alma en pena vagante
vivo y muerto, muerto y vivo
sin saber seguir camino
un cuerpo vacío errante,
su espíritu en un fino hilo
de la vida ya distante
y por la muerte perseguido.