El amor; la mayor de las paradojas, un caprichoso sentimiento que a todos nos atrapa en sus redes. Repulsión cuando se rompe una idea congelada. Euforia cuando se derrite a fuego lento nuestro marcapasos.
Sin necesidad de hacer los 50 metros lisos se disparan nuestras pulsaciones. Sin necesidad de colorete de suben los colores. Sin necesidad de dar una conferencia se tartamudean vagos sonidos sin llegar a formar palabras. Sin necesidad de estar borracho una risa tonta dibuja nuestra cara. Sin necesidad de llevar una semana sin comer flaquean las piernas cual flan; de todo es el amor capaz.
Cuando pensamos en el amor siempre en involuntariamente lo ligamos a unos profundos ojos, a sonrisa de curvas definidas y a unos cabellos como oro, bronce y plata fina. Todo idealizado más perfecto imposible, mas no es una simple ilusión que queda tapada por la borrascosa realidad. Una triste certeza, que desamor padecemos incluso más que amor real, pues no es una fácil misión dar en el centro de la diana si los vientos son contrarios.
Los sentimientos son el lenguaje del amor; el único que a todos nos venció.
Locura y amor siempre al compás
ceguera y amor nunca se separarán
felicidad y amor de la mano van
odio y amor casados están.
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