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miércoles, 26 de febrero de 2025

Primer cumpleaños

    Hoy se cumple un año desde el comienzo de mi quebranto absoluto. Un año de muerte y resurrección en el que he cambiado la piel y en el que, con todo el dolor de mi corazón, he dicho adiós a personas, lugares y experiencias que ya no sumaban a mi vida, aunque yo deseara lo contrario. 

    Un año de batalla campal entre el apego que me manejaba y mi temido deseo de desapego. Un año de aceptación de que lo que no cambias lo estás eligiendo y que convertirse en la mejor versión de uno mismo conlleva despedidas.

    El dolor tan desgarrador de este año me ha enseñado, aunque con poco cariño, el amor propio. La deconstrucción de mis creencias, mis valores y mis metas hasta la raíz. Me he hallado sola y desnuda ante la vulnerabilidad más absoluta. He tenido que desaprender para volver a formar un “yo” desde las ruinas, poco a poco, pieza a pieza y aquí estoy, viviendo una versión mejorada y creada con consciencia, realismo, experiencia y entrega.

    He pasado de desear desaparecer a no tener miedo a marchar, porque el miedo realmente no detiene la muerte, sino la vida. He pasado de pedir amor a dármelo yo. He pasado de culparme y castigarme por mi situación, a tenerme compasión y paciencia profundas.

    No soy la misma persona, ni literal ni figuradamente; nuevos proyectos, nuevos ambientes, nuevas personas, distinto nombre y distinto pelo. No ha sido si quiera un giro de 180º, sino un cambio de camino; ni seguir persiguiendo un imposible en una dirección ni volver a una ficticia realidad en la otra. Solo hacerme cenizas en el sitio para dejarme mecer por los brazos de la vida hacia otro sendero en el que de mis huellas brote vida.


    Así que, hoy me felicito por mi primer cumpleaños de mi nueva vida.


viernes, 7 de febrero de 2025

Josué 1:9

Cansada de esperar
a que deje de doler.
Cansada de perdonar
a mí y a los demás.
Cansada de la cobardía
que se pasea hoy en día.
Cansada del miedo a actuar 
por el temor a aceptar
que ser persona
es fallar y volver a fallar.


Valiente aquel que espera sin desesperar
y que confía en que la paz llegará.
Valiente aquel que perdona aun cansado
a quien arrepentimiento no ha mostrado.
Valiente aquel que obra venga lo que venga
sin que la incertidumbre le detenga.
Valiente aquel capaz de reconocer
que no siempre sabe qué hacer,
pero que confía en su buen emprender
y que si hiere a los demás
no le tiemble la voz al decir 
"lo siento, lo hice mal".