Translate

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Peligro inminente

Algo está sucediendo; lo noto, lo presiento,
vuelvo a vivir como si estuviera en un cuento.

La alarma de protección sentimental se ha encendido; 
alerta que alguien ha activado mi sexto sentido.

Pero esta vez mis defensas no saben contraatacar,
explícame cómo lo has hecho, cómo has sido capaz
de saltarte todas mis medidas de seguridad.

Me tienes de aquí para allá, de allá para acá
mente y corazón bailando al son de tu compás.

Pero dime si has venido para quedarte o te vas a ir
y así hacerme a la idea de que este principio tiene un fin.

O mejor no me digas nada y déjame disfrutar
de esta fantasía artificial que parece tan real,
ya sea que dure un segundo o toda la eternidad.



Lo sé; me está volviendo a pasar
y aunque dije que una y no más,
siento decirte que de ti me voy a enamorar.


domingo, 6 de octubre de 2019

Danza mental

Vorágine mental por mi 
deplorable capacidad
de ser un poco fuerte
cuando vienes y vas.


A tu merced estoy
sola , frágil y vulnerable,
siempre vuelves a atacarme
cuando no tengo a nadie.


Me invades por completo
con tristeza, soledad, 
y pastillas para dormir.
Ojalá no despertar.


No me arrastres
a esa oscuridad
ya lo hiciste una vez,
no me lo hagas más.


Siempre sigo el baile
que tú me marcas,
y aunque no quiera,
tu ritmo me atrapa.


Nunca me has soltado, 
ni lo pretendes, lo sé,
cada vez que apareces
me lo haces saber.



noto cómo me taladra la conciencia; 
es el miedo a la reincidencia.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Rose

Ey, ¿cómo van las cosas por allí arriba? Aquí abajo nos está costando aceptar que ya no estás entre nosotros. Unos lo llevan mejor y otros lo llevamos peor, pero la realidad es que tu ausencia hace mucho ruido, tanto o más que el que hacía tu presencia.

Nunca he escrito una carta con destino al cielo y destinatario mi ángel de la guarda y la verdad es que no sé cómo hacerlo. Imagino que como siempre hacía al hablar contigo, dejándome llevar.

Me quedé con la necesidad de escuchar de tu propia boca porqué nos distanciamos. Tal vez dejadez, distancia, dolor... Quién sabe... Muchas ideas y pocas certezas, aunque sí existe una certeza la cual me es suficiente; y es que por mi parte nunca cambió nada, todo mi sentimiento siempre estuvo intacto en un pedazo de mi corazón. Y tal vez sea por eso que tenía la esperanza de volver a verte y que me dijeras que a ti te pasaba lo mismo. Tal vez.

Una cosa sí te voy a confesar; desde que sufro este duelo tan grande por tu partida, te siento más cerca de mí, parece como si el cielo estuviera más cerca que la academia. Estando allí siempre fuiste mi binomio de vida y ahora es como si volviera a notar que velas por mí, que me abrazas cuando lloro desconsoladamente y que duermes conmigo cuando no concilio el sueño.

Te hice la promesa de que iba a conseguir encontrar mi lugar, por mí y también por ti, porque te quiero demostrar que diste grandes lecciones allá por donde pasaste, que aquí has dejado una huella imborrable y que has sido una gran maestra de vida. Ahora sé con total seguridad que lo voy a conseguir y que tú estarás ahí conmigo para verlo.

Antes de terminar quiero que escuches lo que te voy a decir, estés donde estés: volveremos a estar juntas y todo volverá a ser como antes, te lo prometo. No me importa el tiempo que tenga que pasar para poder verte de nuevo, pero te aseguro que ese momento me devolverá lo que la vida me ha arrebatado con tanto dolor. Te dije que siempre estaría junto a ti, hasta el final, y aunque ya no lo sea en cuerpo, siempre lo será en alma, porque, como bien sabes, la muerte no es el final.


Te quise, te quiero y siempre te querré, Rosa.
Tú y tu sonrisa sois eternas.
Vuela alto, compañera.

domingo, 3 de febrero de 2019

Nota de voz

Es abrir el cuaderno y ser inundada
de fantasmas que me escribían poesía
y los sentimientos aparecen de la nada,
la misma que llegó a ser todo en su día.

Cuánto sufrimiento me transmitía
con todos esos miedos sobrehumanos
que le hacían persona cuando escribía.

Busco entre letras torcidas tus manos
y solo hallo reflejos de un amor
que en su momento juntos creamos
y tú destrozaste sin a penas dolor.

Solo ruego un poco de arrojo y valor
para ser capaz de volverte a ver
y que mi voz hable sin temblor:



"Perdón por todo aquello que intenté
y no supe hacer,
aunque te cueste creer,
créeme, solo quise hacerlo bien
y aunque estoy acostumbrada a perder
no acostumbro a andar sin una parte de mi ser"



domingo, 13 de enero de 2019

Eterno retorno

Me da miedo volver a verme sentada frente a un folio en blanco. 

Siempre que lo he hecho ha significado que algo me atormenta, me aterra, me consume. Odio esa sensación.
He perdido la noción del tiempo desde la última vez que escribí. Esta situación me ha entristecido, sí, pero también me ha alegrado; pensaba que había ciertos fantasmas a los que había superado. Ilusa.
Ahora no sé bien a qué se debe esta visita introspectiva, lo único que sé es que algo dentro de mí me decía que debía hacerla; que me reconfortaría encontrarme con mi viejo amigo. 
El papel para los escritores tiene una clara función; ser su paño de lágrimas, sentimientos y tormentos. No es que me considere una de ellos, pero a veces, cuando logro de este modo desatar este nudo en la garganta, llego a creérmelo, incluso.
Supongo que ya he dado con el porqué de este retorno; tengo un nudo en la garganta que me impide hablar, pedir auxilio o simplemente compañía, y el papel es una parada obligada en estos casos, previa a llegar a ese nudo, para así expresarme de forma distinta y desatarlo.
No me encuentro ni bien, ni mal, ni tampoco regular, simplemente no me encuentro. Es eso. Estoy perdida. Siempre lo he estado.
Me hallo inmersa en una inmensidad y me aterra pensar en su magnitud, porque se escapa de mi entendimiento. Y al fin y al cabo, a lo que más tememos es a lo que no comprendemos. 
Esta mente es muy joven para entender qué aflige al alma que acompaña. Es tan grande su congoja, pueden ser tantos los duelos que la enloquecen, que es eso mismo el causante de su delirio.
Tal vez tengo que asumir que mi vida viste un luto que nunca acaba, que siempre la acompaña. Un dolor que la tiene sometida. Va y viene, pero nunca desaparece.


Vacío. Oscuridad. 
Nuevamente.