Como rata en la rueda;
todo gira,
sin que nada se mueva.
Doy vueltas en círculos,
y no encuentro la salida.
Da igual cuanto haga,
da igual cuanto viva,
jamás podré arrancar la daga
ni cerrar la herida.
Soplar contra el viento,
nadar contra la marea,
así es querer matar el sentimiento
que un día juré eterno.
Y ya me resigno
a lo que parece mi designio;
amar sin poder amar,
vivir sin poder vivir
y olvidar sin poder olvidar.
Porque no hay otro camino,
no hay otro destino
que el que ya viví
y por el que ya morí.
Porque en esta vida ya no hay vida
si el corazón ya no me guía.