Batalla campal.
Existe una delgada línea entre la frustración, liderada por la rebeldía. y la sumisión, capitaneada por el cansancio. Y es que desfallezco luchando por unos ideales que apenas se sustentan frente a las continuas y firmes embestidas de la realidad. Es cuando veo que todas mis ambiciones, creencias y sueños son destruidos sin esfuerzo aparente que considero como mejor opción aceptar que la libertad no es un plato del que se me permita probar.
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