Translate

lunes, 23 de marzo de 2020

Tiempos de guerra

Desespera esperar y sino que se lo digan a millones de españoles que aguardan el momento de disfrutar de nuevo las calles. Esas que tanto han visto y que tan poco ven ahora. Nos encontramos obligados a llevarnos el alboroto propio callejero a las casas, lo hemos secuestrado entre cuatro paredes y nos comienza a asfixiar.


Sin previo aviso ni preparo nos vemos todos en una cita con la soledad, el tiempo y el silencio. Tres palabras que esquivamos a diario por nuestra rutina incesante y que necesitan de nuestra atención de vez en cuando, pero ahora no somos nosotros quienes han decidido cómo y cuándo dedicarles interés, sino que un dañino virus es el que impone ahora el compás del tiempo y del baile de nuestros sentimientos y pensamientos. 

En un abrir y cerrar de ojos nos vemos todos girando en torno a un mismo objetivo. De la noche a la mañana un país entero se une para combatir una soga que a todos nos aprieta. Ahora no hay colores, ideologías, religiones ni banderas que unan y desunan. Solo hay personas por las que combinar todos nuestros esfuerzos.

Es emocionante ver de lo que somos capaces cuando nos lo proponemos y obviamos todos aquellos ruidos superfluos que nos bombardean diariamente haciéndonos creer que no somos capaces de justamente lo que estamos haciendo ahora. 

Estamos en tiempos de guerra. Una guerra sin precedentes, sin fuego ni metralla, pero sí con heridos y muertos. En este frente no hay soldados con armas de fuego sino personal sanitario con respiradores, militares levantando hospitales de campaña en dos ocasos, cajeros, reponedores y limpiadores asegurando nuestra supervivencia y vecinos amenizando con juegos y bromas estos tiempos de confinamiento.

Sigamos atrincherados en nuestras casas y cuidémonos entre todos. En esta guerra colectiva la unidad básica de combate son las familias y como soldados que ahora somos debemos preservar su bienestar y el de otras tantas familias más. Atrincherados. Esperando a que el tumulto vuelva a pisar las aceras.