Vorágine mental por mi
deplorable capacidad
de ser un poco fuerte
cuando vienes y vas.
A tu merced estoy
sola , frágil y vulnerable,
siempre vuelves a atacarme
cuando no tengo a nadie.
Me invades por completo
con tristeza, soledad,
y pastillas para dormir.
Ojalá no despertar.
No me arrastres
a esa oscuridad
ya lo hiciste una vez,
no me lo hagas más.
Siempre sigo el baile
que tú me marcas,
y aunque no quiera,
tu ritmo me atrapa.
Nunca me has soltado,
ni lo pretendes, lo sé,
cada vez que apareces
me lo haces saber.
noto cómo me taladra la conciencia;
es el miedo a la reincidencia.