Translate

sábado, 11 de abril de 2015

El despertador de la superación.

Hay momentos en los que tu vida se pone patas arriba, que da vueltas de campana y acaba despistada, trastocada y confundida. Yo a esos momentos los llamo experiencias; pueden ser buenas o malas, grandes o pequeñas, placenteras o molestas... de infinitas índoles posibles. Y digo "experiencia" porque la palabra acarrea consigo una connotación de aprendizaje que es lo que lo hace diferente al resto de momentos que completan tu día.
Claro que sabes de qué te hablo; de esa canción que tantos recuerdos te evoca después de tantos años, o de ese libro que te atrapó en su punto y final como si después de él hubiera un gran vacío, o de ese señor ya mayor que le cede, con una arrugada sonrisa, el asiento del autobús a una embarazada aun a sabiendas que él estaba peor, o de aquel partido de infantiles con más deportividad que uno de la liga profesional, y qué me dices de ese momento en el que entró tu madre a tu cuarto cuando dormías y viste como te arropaba, te daba un tierno beso en la frente y te decía las palabras más dulces y sinceras que jamás escucharías si no hubiera sido porque estabas despierto.
Son momentos personales que no te dejan indiferente y provocan cierta situación de incomodidad con nosotros mismos, hacen sonar el despertador de nuestra conciencia y ponen en marcha de superación a nuestro Pepito Grillo durante ¿un día, una semana, un mes, un año, una vida? El límite de avance lo pones tú.

Las experiencias te hacen ser quien hoy eres, y te hacen llegar a ser quien quieres ser. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario